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Lombardi envuelto en una obra ilegal

Inspectores porteños detuvieron arreglos que ilegalmente se estaban llevando a cabo en el Palacio San Miguel, propiedad del Ministro de Cultura.

Viernes, 27 de Enero de 2012 - 13:45 hs

Inspectores del gobierno porteño detuvieron una obra ilegal en la fachada del histórico Palacio San Miguel, patrimonio arquitectónico y cultural de la Ciudad de Buenos Aires, cuyo propietario es el ministro de Cultura de la administración de Mauricio Macri, Hernán Lombardi.

Las obras, que comenzaron el martes y no duraron más de un día, se desarrollaron en la esquina de Suipacha y Bartolomé Mitre, sitio del lujoso edificio. Pero lo hicieron de forma ilegal, ya que el frente del inmueble por ley no se puede alterar. Las personas a cargo de la reforma no pudieron presentar un expediente de permiso de obra, un requisito con el que debe contar todo propietario si su intención es modificar una casa o comercio cualquiera.

El mismo martes en que los albañiles comenzaron a romper la parte inferior de las pilastras de Carrara sobre la fachada del salón de fiestas y eventos del microcentro, el Ministerio de Planeamiento de la Ciudad reparó en la obra.

La Dirección General de Obras y Construcciones, a cargo de Mario Boscoboinic, envió inspectores a fotografiar la reforma y multar a los dueños, sin saber que el propietario del Palacio era nada menos que el funcionario macrista Hernán Lombardi, el ministro de Cultura porteño, que luego fue contactado por altos funcionarios sus pares del Gobierno de la Ciudad para notificarlo de la situación.

El miércoles le exigieron a Lombardi que presente los planos, porque si no la obra sería clausurada y él recibiría una multa.

El edificio, que fue construido en 1857, se encuentra catalogado como patrimonio cultural y arquitectónico de la Ciudad de Buenos Aires. Por esta razón, está prohibido por ley que se realicen cualquier tipo de reformas en el frente.

La idea en ese lugar, parece ser, era reemplazar la base de las molduras de las columnas originales por una de mármol blanco y por eso comenzaron los trabajos de albañilería.

La familia del ministro Lombardi estaría preparando con toda celeridad la documentación para obtener los permisos correspondientes para ser aprobados por el Ministerio de Planeamiento, según precisaron fuentes del gobierno de la Ciudad.

Arquitectos de distintas ONG especializadas en temas de patrimonio se preguntaron: “¿Cómo pusieron un albañil a romper las molduras originales de mármol de Carrara, que son piezas únicas traídas de Europa a fines del 1800, con una veta negra que ya no se consigue mas, y burlando todas las técnicas universales de restauración?”.

“Si alguien rompe la estatua de La Piedad, no se puede reponer porque no habrá más una igual. Esto es más o menos lo mismo”, compararon. Según las ONG, “se está destruyendo un patrimonio que no es renovable” y destacaron la paradoja: “es una propiedad del ministro de Cultura de la Ciudad”.

El arquitecto de la obra, José Sanmartino, detalló que la intención de las obras es la restauración del edificio para que luego tenga el valor original, erosionado por los robos que sufrió desde 2001.

El arquitecto, en tanto, explicó los sucesivos robos sobre el Palacio. “Para sacarle los bronces hacían palanca con barretas y estropearon el mármol. Hay partes que las robaron seis veces y las hemos repuesto”.

Sanmartino aseguró que los planos, que aún no han sido presentados, se encuentran en trámite “hace bastante” y afirmó: “Nosotros tenemos un gestor y el me dijo que el trámite estaba presentado y yo le creí”.

Para dar tranquilidad, el arquitecto certificó que el Palacio San Miguel quedará “espectacular”. Por último, adelantó que en seis meses estará recuperado.

El Palacio San Miguel fue, durante años, una lujosa tienda, que luego cerró. El edificio permaneció durante mucho tiempo abandonado y en la última dictadura militar hubo proyectos para que el inmueble fuera demolido.

El padre del ministro de Cultura, José Lombardi, que falleció hace poco, decidió comprarlo en su momento, restaurarlo, preservarle el exterior y devolverle el brillo en vitrales, molduras, mármoles y escaleras que había tenido a fines del siglo XIX.

El Palacio San Miguel tiene un valor de varios millones de dólares.

El nombre del palacete se debe a la iglesia San Miguel Arcángel, la cual se encuentra ubicada frente al actual edificio que ahora es patrimonio cultural.

Allegados a Lombardi explicaron que el Ministro no tiene tiempo para ocuparse de las propiedades, y señalaron que las reformas las llevaba a cabo la hermana y la empresa constructora de la familia.

 

 

 

 

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