Sección Política | Papel Prensa: coyunturas históricas e importancia estratégica

Papel Prensa: coyunturas históricas e importancia estratégica

Viernes, 3 de Setiembre de 2010 - 12:40 hs

     En las últimas semanas el gobierno ha planteado como una cuestión de Estado, estratégica, el destino de una empresa cuyo patrimonio neto, según el último balance públicado, es de $ 348.478.141. -es decir, no alcanza los 90 millones de dólares-, y que por su volumen ventas se ubica en un modesto puesto 459 entre las empresas que operan en Argentina, según el ranking de la revista Mercado.

     El papel de diario fue, efectivamente, un recurso estratégico. Hace 50 años, cuando la prensa gráfica era el corazón del mundo de la comunicación, Argentina importaba el 100% del papel que consumía. El papel era caro, pagaba aranceles, y se compraba a países de Europa del norte, lo que implicaba un problema logístico (venía en barco). Por entonces, el estrangulamiento crónico del sector externo de la economía provocaba grandes devaluaciones cada dos o tres años. En las décadas del 50, 60 y 70, cada devaluación generaba un aumento de los costos de importación, cuyo impacto ponía al borde de la quiebra a todos los diarios, que no podían trasladar inmediatamente a precios de tapa los ajustes de sus costos.

     Hoy la situación es exactamente la inversa. El papel de diario es una commodity abundante, una de las pocas o quizás la única cuyo precio ha bajado en los últimos años. Por ejemplo, Chile produce papel baratísimo, de gran calidad, que compite exitosamente en el mercado internacional. Importarlo requiere apenas subirlo a un camión. El tipo de cambio argentino es estable, y en estos momentos ligeramente subvaluado, lo cual hace más barato importar el papel que producirlo internamente. Además, en el mundo de los multimedios, la importancia relativa de la prensa gráfica ha disminuido sustancialmente.

     El contraste es evidente. Antes, el papel era caro, había que pagar aranceles y el dólar en nuestro país era muy caro cada vez que se devaluaba. Hoy, el papel es relativamente barato, el arancel desde hace mucho tiempo es cero y el dólar tiende a subvaluarse.

     En estas condiciones, podríamos decir que si Papel Prensa no les vendiese a sus accionistas (Clarín y La Nación) el papel que produce, es muy probable que tuviese que cerrar. Por eso, si se excluyen las razones ideológicas o políticas -que le han traído a este Gobierno ya más de un dolor de cabeza-, ¿cómo se puede defender el argumento de la “importancia estratégica” del papel de diario? En verdad, si fuese tan estratégica, con una modesta inversión pública, el Estado podría instalar una fábrica de papel y competir con Papel Prensa, o impulsar otras plantas privadas que permitan la competencia.

     Por cierto, siempre hay que defender la producción nacional, que genera trabajo para obreros y empleados que habitan nuestro territorio, da ganancias a empresas radicadas en nuestro suelo y también genera impuestos que perciben los estados, municipal, provincial y nacional, respectivamente. Siempre, claro está, sustentado en un criterio de racionalidad.

MÁXIMO MERCHENSKY   www.unpaisperfecto.blogspot.com  

LUIS MARÍA PONCE DE LEÓN   Economista

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